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SUDADERA GORRIARÁN

SUDADERA GORRIARÁN

39 EUR

Hubo una época en la que el fútbol era pura pasión dentro y fuera del terreno de juego. 

Lo que hoy serían sanciones de la liga antes eran las cosas que daban vida a cada partido, desde las avalanchas en cada gol en el Fondo Este al lanzamiento de almohadillas al trio arbitral que por aquel entonces abandonaba el terreno de juego a paso ligero cubierto por los escudos de la policía nacional.

Sobre el césped del antiguo Carlos Tariete nuestros héroes de los años 90, aquél tipo de futbolista al que todavía se le podía describir como que “tenia sangre”, jugadores con esa “pillería” tan de la época y que hacían saltar chispas en cada balón dividido.

Uno de nuestros más fieros defensas, Antonio Gorriarán era de esos hombres que hoy podríamos decir a nuestros hijos que fue forjado en acero para defender el escudo del Real Oviedo.

El bueno de Gorri, tuvo una de esas anécdotas propias de los años 90 que se acaban convirtiendo en leyendas urbanas del fútbol, todos juran haberlo visto y oído, pero ni el propio Gorriarán recuerda o quiere recordar lo que pasó, sabedor como es él que todavía le quedan partidos por jugar en esta vida y que un defensa no puede desvelar sus secretos para mantener el esférico alejado de la portería oviedista.

Dice la leyenda que en un partido de máxima intensidad a Gorriarán le tocaba cubrir a un joven promesa rival que ya por aquél entonces se las gastaba de chulo. La disputa por el primer balón por el que se enfrentaron se saldó con el joven rival volteado, y su sangre caliente no tuvo mejor idea que ir a pedirle cuentas a Don Antonio Gorrearan en el primer partido que jugaba contra el en toda su vida. La respuesta de Gorriarán a la actitud del adversario pasaría a ser leyenda urbana del oviedismo y frase lapidaria por excelencia “La tarjeta roja la reservo para tí”

Real Oviedo Culture Fans se enorgullece de presentar su nueva camiseta y sudadera homenajeando a uno de nuestros héroes de infancia, Don Antonio Gorriarán. 

Tras seguir la pista a la famosa anécdota que se sigue comentando en los bares a día de hoy conseguimos encontrar y comprar a un coleccionista la imagen entre nuestro defensa y el engreído rival correspondiente a ese partido para rememorar aquellos años donde el orgullo el valor y la garra iban acompañados de la sangre y el temperamento en el terreno de juego.